miércoles, 4 de agosto de 2010

¿Es posible una formacion sistematica para la investigacion educativa?

¿Es posible una formación sistemática
para la investigación educativa?

www.redie.uabc.mx.

Felipe Martinez Rizo
fmrizo@prodigy.net.mx
Programa de Doctorado Interinstitucional en Educación
Universidad Autónoma de Aguascalientes

San Cosme 108, 20010
Aguascalientes, Aguascalientes, México

Introducción

El asunto de la formación necesaria para que alguien llegue a ser buen investigador en relación con temas educativos –como en otros ámbitos de las ciencias del hombre- es abordado, en ocasiones, de dos maneras radicalmente opuestas.

En un extremo, en algunas ocasiones se pretende formar investigadores mediante un entrenamiento de contenido preciso y enfoque técnico. A partir de una visión escolar y simplista de las estrategias de búsqueda de la ciencia, el llamado "método científico", y de la absolutización de un enfoque, típicamente el de las encuestas, se enseñan técnicas de muestreo, de elaboración de cuestionarios y de procesamiento de datos (usualmente a nivel elemental) y se espera que quien maneja aceptablemente tales técnicas será un buen investigador.

La única forma de aprender a investigar es investigando, se dice, como la única de aprender a nadar es lanzándose al agua.

Sin duda el aprendizaje de la investigación no puede asimilarse al de destrezas psicomotrices como la de nadar, por lo que la comparación no debe exagerarse. Pero considero que la idea fundamental es importante: debemos identificar analíticamente los componentes de la habilidad general de hacer investigación, y entonces podremos preguntarnos sobre la forma de propiciar el desarrollo de cada uno, si es que existe.

Los componentes de la capacidad de investigación

Sin referirme a la capacidad institucional de investigación, que incluye la existencia de bibliotecas, laboratorios, etc., sino permaneciendo en el terreno de lo individual, creo que los elementos que deben conjuntarse para que se dé un buen investigador pueden resumirse en los seis puntos siguientes:

Una buena capacidad intelectual en general. Aceptando la diversidad de tipos de inteligencia que las modernas teorías psicológicas presentan, y aunque ninguna de ellas sea despreciable para un investigador, la actividad de éste último no requiere especialmente de una inteligencia de tipo espacial o artístico, o de una emocional, pero sí de la que podríamos considerar la más convencional, la que se manifiesta en la capacidad de análisis y síntesis, o de realizar operaciones abstractas.

En especial, capacidad de lectura y de expresión oral y escrita. Relacionadas con la anterior, estas capacidades tienen su especificidad. La naturaleza de la investigación hace evidente la necesidad de conocer lo que otros han encontrado en un campo dado antes de comenzar un nuevo proceso de indagación, y la de producir textos bien estructurados y redactados, de acuerdo al género literario propio de un artículo especializado, de una obra monográfica o de un texto de divulgación, para poner al alcance de otros el resultado del trabajo propio, en beneficio tanto de los demás como del mismo autor, que será el primero en enriquecerse con las críticas.

Un buen manejo del campo del conocimiento de que se trate. Sin desconocer que sus avances no son lineales, ni querer reducir su historia a las simplificaciones de los libros de texto, uno de los rasgos que caracteriza a las ciencias modernas es su naturaleza acumulativa, como resultado del trabajo de números crecientes de personas y grupos que dedican su atención a ciertos temas. Con la dificultad que implica la publicación de millares de artículos al año, en centenares de revistas especializadas, es impensable en la actualidad que un buen investigador ignore los trabajos importantes relacionados con su área de interés, sea en una disciplina particular o en un ámbito interdisciplinario.

El dominio de un conjunto de técnicas pertinentes. Aunque el manejo de técnicas no hace por sí sólo al científico, el buen investigador no puede ignorarlas. En los lugares en que la investigación aún está por consolidarse muchas veces no contará con el apoyo de técnicos o auxiliares a quienes pueda encomendar las múltiples rutinas del trabajo de campo o de laboratorio. Y cuando tenga la suerte de contar con ese tipo de apoyos tendrá que capacitar a sus ayudantes y supervisarlos, como responsable que es de cierto proyecto.

La interiorización de actitudes y disposiciones adecuadas. Además de aspectos de carácter cognitivo como los anteriores, un buen investigador deberá haber desarrollado elementos de tipo actitudinal, como actitudes de curiosidad, rigor, laboriosidad, exigencia, crítica y autocrítica; hábitos de trabajo intenso y regular; disposiciones favorables para el trabajo en equipo, etc. La naturaleza cada vez más claramente colectiva del trabajo académico destaca la importancia de estos rasgos, sin los cuales la capacidad intelectual y la formación teórico-metodológica pueden resultar poco productivas.

2 comentarios:

  1. Para se un gran investigador primeramente no te quedes con lo que te dicen, busquemos si es verdad lo que nos dijero o mas informacion hacerca de el tema.

    Un buen investigador tiene:

    *Buena capasidad intelectual
    *Capasidad de lectura y exprecion oral y es critica.
    *manejo de campo del conocimiento
    *el dominio de un conjunto de tecnicas pertinentes.
    *La interelacion de actitudes y disposiciones adecuadas.

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  2. En este tema se hablo acerca de como investigar se dice que la única forma de aprender a investigar es investigando. Para llegar a ser un buen investigador se requiere de varias características: capacidad intelectual, capacidad de lectura y expresión oral y escrita, manejo del campo del conocimiento, el dominio de un conjunto de actitudes y disposiciones adecuadas( actitudes de curiosidad, critica y auto critica).

    Ahora como se puede ver en el ámbito educativo es muy importante exista una iniciativa por parte de los alumnos a investigar ya que parte del conocimiento de ellos aprenden lo tienen que buscar y no esperar a que el maestro haga todo, sino que ellos mismos construyan su aprendizaje.

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